Los anglosajones superan a los bufetes españoles en Brasil
07/09/2010
Los despachos españoles son conscientes de la importancia de este mercado para sus clientes. Y cuentan con una plataforma privilegiada: la atalaya de su perspectiva ibérica, su cercanía histórica y cultural con Latinoamérica y su creciente presencia en Portugal. Sin embargo, la realidad es que los bufetes anglosajones han tomado la delantera y están apostando fuerte por este país. El último, ayer mismo, Davies Arnold Cooper.
Por su parte, Cuatrecasas y Garrigues disolvieron sendas alianzas con bufetes brasileños. Garrigues está a la espera de poder ejercer derecho local con un nuevo socio.
Como muestra de la pujanza anglo, la compra de Vivo por parte de Telefónica, proceso en el que ha jugado un importante papel Clifford Chance. En concreto, el equipo de Derecho Inglés de la oficina de Madrid. El bufete del Magic Circle tiene oficina en Sao Paulo desde 1998, en la que asesora en Derecho estadounidense e inglés. Con planes de futuro: “Tenemos el objetivo de ejercer localmente”, asegura Ignacio Ojanguren, socio director en España.
La pujanza de Brasil ya era obvia hace una década para Linklaters, por ejemplo, que entró en el país carioca en 2001, un año después de hacerlo en España. El decano de los despachos extranjeros fue Baker & McKenzie en 1959. Su próximo presidente mundial ejecutivo va a ser un brasileño. Pero es ahora cuando se suceden los movimientos, que algunos despachos españoles consideran “agresivos”. Aunque, en lo que a la última década se refiere, los bufetes españoles fueron los primeros en posicionarse en Brasil.
Y ayer se anunció la asociación de Davies Arnold Cooper con el despacho brasileño JBO Advocacia. Desde el despacho británico recuerdan que las firmas anglosajonas están recurriendo a sus oficinas en España para liderar su entrada en Latinoamérica y, en concreto, en Brasil. También tiene planes de futuro en Brasil Hogan Lovells.
DLA Piper dio el primer paso con Juan Picón y sigue el proceso con Javier López Antón. Campos Mello, su firma asociada, tiene 85 abogados y DLA tiene dos socios basados en Brasil con licencia de foreign consultants.
Picón considera que “lo que han hecho los despachos españoles es realinearse a lo que es la realidad del mercado, y aún tienen la ventaja de haber llegado antes. No obstante, cada vez hay mas inversión de países anglosajones, y de ahí la presencia más fuerte de los despachos anglosajones. Las inversiones hacia dentro y fuera de Brasil son globales –de Asia y EEUU– y por eso firmas con redes de oficinas mas amplias están incrementando su presencia”.
La creciente importancia económica y estratégica de Brasil no pasa desapercibida a sus colegios de abogados que, lejos de alentar una apertura del mercado legal, han investigado recientemente a algunos bufetes internacionales presentes en el país. Los letrados conocedores de este mercado aseguran que la apertura llegará, aunque sus abogados quieran, todavía, hacer valer su poder. Cuatrecasas, Gonçalves Pereira disolvió hace un año su alianza con Machado, Meyer, Sendacz e Opice y ya no tiene oficina física, sino un grupo de 15 abogados que dirige Jaime Llopis. La firma apuesta por un asesoramiento “flexible”.
Por último, Barbosa, Müssnich & Aragão abandonó la red Affinitas y, el pasado junio, Garrigues formalizó una alianza con Schmidt, Valois, Miranda, Ferreira & Agel, a la espera de abrir oficina propia.
Expansión, 07-09-2010