Consultores de ´vocación´ tardía
13/06/2010
¿Cómo maridar la experiencia que pueden aportar muchos directivos que han ido a la calle con la necesidad de ideas nuevas de muchas pymes? El primer paso es que estos directivos estén dispuestos a seguir su carrera profesional desde una óptica como la de consultor. La transición no siempre es sencilla, pero sí que es posible y pueden aportar mucho al país en estos momentos. "En quince años que llevo en el head hunting, nunca nos había llegado un aluvión de gente tan preparada como ahora. Son directivos de 45 a 60 años, con una formación excepcional, gran experiencia... y sin trabajo. ¿Qué se puede hacer con ellos viendo que la demanda ha caído un 50% en este perfil?", comenta Juan Luis Fernández, socio director de Manum. Admite que las escuelas de negocios no dan una respuesta a esta necesidad, porque "todos los que vienen ya tienen su carrera y uno o más másters".
El periplo desencadenante es duro para ellos. "Cierto que han recibido una indemnización, pero habitualmente nunca se han planteado otra cosa que hacer bien su trabajo dentro de la empresa. Sin embargo, ahora se encuentran solos ante el mercado, sin el paraguas que les daba el logo de su antigua compañía", añade Jaume Baró, responsable de creación de empresas de Barcelona Activa.
Todos son universitarios y saben que entre la salida y la reentrada habrá un gap."Y también saben que no hay una reentrada inmediata y menos a su edad, pero muchos quieren formarse más y cuentan con la posición más o menos holgada en que les ha dejado la indemnización. Saben también que hay una cierta saturación de talento y que en su forma actual, el mercado no lo absorbe. Por tanto, han de transformar este talento, remodelarlo, ser capaces de ponerlo en valor en un entorno diferente del que han conocido hasta ahora... y lograr que el mercado quiera comprarlo", apunta Juan Marcos, director asociado de Manum.
Yno es fácil. Fernández recuerda que de los años 60 a los 80 un título universitario bastaba para encontrar trabajo. Después hasta el 2000 ya se precisaba, además, un MBA, "y ahora ni con título y MBA nadie asegura trabajo. Hay un cambio de paradigma".
Ayudarles en esta transformación es lo que les propone Idec-UPF en un curso executive de tres meses: "La transición de directivo a consultor". Fernández y Marcos son los directores del curso y Baró uno de los profesores. "En el curso, un 25% del tiempo se dedica a la transición y al cambio de función, de mentalidad, que se precisa. Otro 25% son conocimientos y procedimientos básicos en la consultoría, cómo venderse, establecerse..., y el restante 50%, capacidades y metodología de consultoría. Aquí entra la estrategia del negocio, gestión del cambio, redefinición de procesos de negocio, gestionar grupos de trabajo, reuniones, comunicación, creatividad... y coaching ejecutivo para estar al lado del empresario", explica Fernández. El problema que hubo al montar el programa "es que no había referencias. No queríamos preparar a la gente para hacer consultoría en un área determinada, sino dar instrumentos transversales para que los puedan aplicar a cualquier ámbito de la consultoría. Por ello, los profesores son séniors con experiencia en empresa y consultoría y el número de alumnos nunca es superior a 25".
"En el curso se ayuda a superar un miedo interno, muy personal, que tienen a enfrentarse solos al mundo", apunta Baró, para quien la transición que ayuda a efectuar el curso tiene varias salidas. Una es ser consultor autónomo, otra, hacerlo en una pyme o apoyar puntualmente a una consultora grande, pero también puede ayudar a generar puestos de trabajo, por ejemplo promoviendo la internacionalización de una empresa. "Estas personas tienen talento y recursos. En Barcelona salen muchos proyectos que a veces no se desarrollan por falta de que alguien de este perfil los dirija y les dé la forma adecuada. Se precisa un equipo promotor potente y este perfil es complementario pero absolutamente necesario al de los técnicos que conforman el proyecto. Incluso el consultor puede llegarse a plantear su integración en el proyecto como inversor y director".
Sin duda, esta iniciativa del Idec-UPF de apoyar y fomentar esta transición merece todo el reconocimiento social, ya que ayuda a preservar talento y a solucionar situaciones personales muy complejas. En definitiva, se acaba modelando una oferta idónea para muchas pymes, pero ¿y la demanda? "Es evidente que aquí hay un reto, ya que en nuestro país no está extendida en las empresas la cultura de la consultoría, pero la oferta debe empujar la demanda", dice Juan Marcos.
La Vanguardia, 13-06-2010