Los jueces rinden menos tras la reforma de su sueldo variable
24/06/2010
Un año después de esa anulación se llevó a cabo un rediseño del modelo: por un lado se estableció una bonificación del 3% para aquellos jueces que alcanzasen el 100% del punto de referencia y otra del 5% para los que lo superasen en un 20%; por otro, se eliminó la penalización que existía para los que no alcanzaban el umbral del 80%. ¿Resultado? Según un estudio académico, todavía en fase preliminar, que han realizado los profesores de Economía de la Empresa de la Carlos III, Manuel Bagués, y Berta Esteve-Volart de la Universidad de York, el cambio de modelo retributivo introducido en 2007 ha reducido la productividad media de los jueces. Así, la falta de castigo por bajo rendimiento -los jueces que producen menos del 100% reciben actualmente la totalidad de su salario bruto- y la introducción de un bonus menos exigente que el de 2004 se ha traducido en un retroceso de los avances conseguidos.
Para llegar a esa conclusión ambos investigadores han estudiado las evaluaciones de rendimiento de 4.000 jueces españoles desde 2003 a 2008 y el modo en que han incidido en ellas ambos modelos de retribución variable. Así, los datos revelan que la puesta en práctica del modelo de 2004 dio lugar a un aumento de la productividad media del colectivo, mientras que la aplicación del de 2007 produjo un incremento de los costes salariales sin traer consigo beneficios productivos. "El análisis coste-beneficio del nuevo sistema es claramente negativo: aumenta costes y reduce producción", explican Bagués y Esteve-Volart.
Pese a los mejores resultados del modelo anulado en 2006, ambos investigadores recalcan que éste produjo también un efecto indeseado al reducir la proporción de jueces superproductivos, es decir, de aquellos que superaban el punto de referencia hasta en un 160%. "Puede que los jueces que producían mucho no fuesen conscientes de su sobreesfuerzo hasta entonces o que interpretasen que el 100% era una señal de lo que se espera de todos los jueces", señala el estudio.
Cinco Días, 24-06-2010